Tocar un instrumento y sus posibles efectos en la salud de la mente, el cerebro y el cuerpo
No solo escuchar música, sino también crearla con nuestras propias manos
La música nos emociona y aporta alegría, calma y bienestar a nuestra vida cotidiana.
En los últimos años, numerosos estudios han investigado no solo los efectos de escuchar música, sino también la relación entre la participación activa en actividades musicales, como tocar un instrumento o cantar, y aspectos como la función cognitiva y el bienestar psicológico y social.
Cuando tocamos un instrumento, leemos una partitura, anticipamos los sonidos, controlamos los movimientos de los dedos y la respiración, escuchamos el sonido que producimos y ajustamos nuestros movimientos en función de lo que escuchamos.
En otras palabras, tocar un instrumento combina simultáneamente numerosas actividades:
ver, escuchar, pensar, recordar, mover el cuerpo y expresar emociones.
La investigación científica actual sugiere que este tipo de actividad musical puede tener efectos positivos sobre el bienestar mental y físico y sobre determinadas funciones cerebrales.
1. Tocar un instrumento y el cerebro
Aprender a tocar un instrumento puede estar relacionado con las funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento
En 2024 se publicó una revisión sistemática y metaanálisis que analizó 13 estudios con un total de 502 adultos sanos de 60 años o más que no tenían una formación musical significativa previa.
Los resultados mostraron mejoras asociadas al entrenamiento con instrumentos musicales en aspectos como:
- la capacidad de inhibir respuestas automáticas;
- la capacidad de cambiar de una tarea o forma de pensamiento a otra;
- el cambio entre categorías verbales;
- la velocidad de procesamiento de la información.
El efecto fue especialmente claro en la velocidad de procesamiento.
Sin embargo, no se observaron mejoras en todas las funciones cognitivas. Por ejemplo, no se encontraron efectos significativos sobre la memoria de trabajo o la memoria verbal.
Por ello, este estudio no demuestra que:
“tocar un instrumento mejora todas las funciones del cerebro”.
Lo que sí sugiere es que:
“aprender a tocar un instrumento puede tener efectos beneficiosos sobre determinadas funciones ejecutivas y sobre la velocidad de procesamiento de la información.”
Referencia
Rogers, F. & Metzler-Baddeley, C. (2024).
The effects of musical instrument training on fluid intelligence and executive functions in healthy older adults: A systematic review and meta-analysis.
Brain and Cognition, 175, 106137.
DOI: 10.1016/j.bandc.2024.106137.
2. Tocar un instrumento y la plasticidad cerebral
¿Puede el aprendizaje musical producir cambios en el cerebro?
El cerebro posee una capacidad conocida como neuroplasticidad, es decir, la capacidad de modificar su funcionamiento y sus redes neuronales como consecuencia de la experiencia y el aprendizaje.
Una revisión sistemática publicada en 2025 analizó investigaciones realizadas en seres humanos sobre la relación entre la actividad musical, el entrenamiento musical y la neuroplasticidad.
La revisión examinó posibles cambios relacionados con:
- factores neurotróficos;
- expresión genética;
- neurotransmisión;
- sistemas neuroendocrinos;
- respuestas fisiológicas relacionadas con el estrés.
Entre los elementos estudiados se encuentra el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), relacionado con el crecimiento y la plasticidad de las células nerviosas.
Sin embargo, los autores señalan que los mecanismos moleculares de la neuroplasticidad inducida por la música todavía no se conocen completamente y que son necesarias más investigaciones.
Por tanto:
no está demostrado que tocar un instrumento “rejuvenezca el cerebro”.
Lo que sí sabemos es que:
la actividad musical y el entrenamiento musical están siendo estudiados por su posible relación con la neuroplasticidad del cerebro humano.
Referencia
Kunikullaya, U. K., Pranjić, M., Rigby, A., et al. (2025).
The molecular basis of music-induced neuroplasticity in humans: A systematic review.
Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 175, 106219.
DOI: 10.1016/j.neubiorev.2025.106219.
3. Tocar un instrumento y el riesgo de demencia
Un estudio relaciona tocar un instrumento con un menor riesgo de demencia en personas mayores
En 2022 se publicó una revisión sistemática y metaanálisis que examinó la relación entre tocar un instrumento musical y el riesgo de demencia.
Se incluyeron tres estudios prospectivos de cohortes: dos realizados en Estados Unidos y uno en Japón.
El análisis encontró que:
las personas mayores que tocaban un instrumento musical presentaban un menor riesgo de desarrollar demencia que aquellas que no lo hacían.
El hazard ratio combinado fue:
HR = 0,64 (IC del 95 %: 0,41–0,98).
Esto significa que, estadísticamente, el grupo que tocaba instrumentos presentó aproximadamente un 36 % menos de riesgo de demencia.
Sin embargo, es importante interpretar correctamente este resultado.
El estudio no demuestra que:
“tocar un instrumento reduzca la demencia en un 36 %”.
Se trata de estudios observacionales que siguieron a personas que tocaban o no tocaban instrumentos. Por ello, no puede establecerse una relación causal directa.
La conclusión científicamente adecuada es:
“Se ha observado una asociación entre tocar un instrumento musical y un menor riesgo de demencia en personas mayores.”
Referencia
Arafa, A., Teramoto, M., Maeda, S., et al. (2022).
Playing a musical instrument and the risk of dementia among older adults: a systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies.
BMC Neurology, 22, 395.
DOI: 10.1186/s12883-022-02902-z.
4. Tocar música y el bienestar psicológico
Crear música puede estar relacionado con el bienestar psicológico y social
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2023 analizó ensayos controlados aleatorizados realizados en adultos sanos de 40 años o más.
Los resultados sugieren que la participación activa en actividades musicales puede tener efectos beneficiosos no solo sobre determinados aspectos cognitivos, sino también sobre el funcionamiento psicosocial.
Los estudios han investigado la relación entre las actividades musicales y aspectos como:
- bienestar psicológico;
- conexiones sociales;
- autoestima;
- satisfacción con la vida;
- salud mental.
En particular, las actividades musicales realizadas en grupo, como cantar o tocar música con otras personas, han mostrado resultados positivos en relación con la conexión social, el aislamiento social y algunos aspectos de la salud mental.
Referencia
The role of music in promoting health and wellbeing: a systematic review and meta-analysis.
European Journal of Public Health, 33(4), 738–747, 2023.
DOI: 10.1093/eurpub/ckad063.
5. Lo que nos dice una revisión científica de 2026 sobre “hacer música”
En 2026 se publicó una nueva revisión sistemática que reunió 50 estudios sobre la relación entre hacer música y el bienestar.
La investigación examinó tres dimensiones:
bienestar psicológico
bienestar fisiológico
bienestar social
En conjunto, los estudios muestran resultados positivos en distintas dimensiones del bienestar.
Sin embargo, los propios autores señalan una limitación importante: la mayoría de los estudios se centran en el canto, especialmente el canto en grupo, y existen todavía menos investigaciones centradas específicamente en tocar instrumentos.
Por ello, actualmente podemos decir que:
“hacer música puede estar relacionado con el bienestar mental, físico y social”
pero todavía no podemos afirmar que:
“todos los instrumentos producen los mismos efectos en todas las personas”.
Es un campo de investigación que continúa desarrollándose.
Referencia
Steinmacher, C. & Wöllner, C. (2026).
Music making and wellbeing: A systematic review of methods, musical activities, and outcomes.
Applied Psychology: Health and Well-Being, 18(4), e70191.
DOI: 10.1111/aphw.70191.
6. ¿Por qué tocar un instrumento puede estimular el cerebro?
Tocar un instrumento no es una única acción.
Por ejemplo, cuando tocamos mientras leemos una partitura:
Miramos la partitura
↓
Reconocemos las notas
↓
Anticipamos el siguiente sonido
↓
Movemos los dedos y el cuerpo
↓
Controlamos la respiración y la producción del sonido
↓
Escuchamos el sonido que hemos producido
↓
Evaluamos si es correcto
↓
Ajustamos nuestros movimientos si es necesario
Todo esto ocurre repetidamente en un espacio de tiempo muy corto.
Por ello, tocar un instrumento combina:
visión, audición, memoria, atención, movimiento, toma de decisiones y emoción.
La revisión y metaanálisis publicada en 2024 encontró precisamente efectos asociados al entrenamiento musical en la inhibición de respuestas, la capacidad de cambiar de tarea y la velocidad de procesamiento.
7. Escuchar música y tocar música
Escuchar música es una experiencia valiosa.
Pero cuando tocamos un instrumento, además de escuchar, participamos activamente en la creación del sonido.
Tenemos que:
pensar
mover nuestro cuerpo
crear sonidos
escuchar nuestra propia interpretación
y ajustar nuestras acciones.
Esta participación activa es una de las características que hace que tocar un instrumento sea una experiencia especialmente rica.
No significa que tocar música sea “mejor” que escucharla.
Escuchar música también puede aportar importantes beneficios y placer.
Pero:
“crear música con nuestras propias manos” ofrece una experiencia diferente a la de simplemente escucharla.
8. Nunca es demasiado tarde para empezar a tocar un instrumento
“Como no aprendí a tocar un instrumento cuando era niño, ¿ya es demasiado tarde?”
No necesariamente.
Las investigaciones actuales muestran que las personas mayores también pueden aprender nuevas habilidades musicales.
Estudios de entrenamiento musical realizados con adultos mayores han investigado, entre otros aspectos, el aprendizaje de piano y los cambios en determinadas funciones cognitivas.
Esto nos recuerda algo importante:
el aprendizaje musical no pertenece únicamente a la infancia.
Podemos aprender, practicar y disfrutar de la música también en la edad adulta.
9. Lo que la ciencia puede y no puede afirmar
Existen numerosos resultados interesantes sobre la música y la interpretación musical.
Sin embargo, es importante no exagerar las conclusiones científicas.
Lo que las investigaciones sugieren
- El entrenamiento con instrumentos puede beneficiar determinadas funciones cognitivas.
- Puede estar relacionado con la velocidad de procesamiento y la capacidad de cambiar entre tareas.
- Las actividades musicales pueden estar relacionadas con el bienestar psicológico.
- Las actividades musicales pueden favorecer determinados aspectos del bienestar social.
- La actividad musical y el entrenamiento musical están relacionados con investigaciones sobre neuroplasticidad.
- Tocar un instrumento se ha asociado con un menor riesgo de demencia en algunos estudios de adultos mayores.
Lo que las investigaciones actuales no permiten afirmar
- Que tocar un instrumento prevenga la demencia.
- Que tocar un instrumento rejuvenezca el cerebro.
- Que tocar un instrumento cure enfermedades.
- Que todas las personas obtengan exactamente los mismos beneficios.
- Que todos los instrumentos tengan exactamente los mismos efectos.
La investigación científica continúa avanzando.
Por eso, en lugar de exagerar sus resultados, creemos que es más importante reconocer el valor de la experiencia de tocar, aprender y disfrutar de la música.
10. Lleva de nuevo la música a tu vida cotidiana
Trabajo, familia, tareas domésticas, crianza de los hijos...
A medida que nos hacemos adultos, no siempre es fácil encontrar tiempo para tocar un instrumento.
Quizás alguna vez tocaste un instrumento, pero dejaste de hacerlo.
Quizás hay una pieza que siempre has querido tocar.
Quizás simplemente deseas volver a experimentar la alegría de hacer música.
Tocar un instrumento no es solamente entretenimiento.
En el tiempo que dedicamos a interpretar una pieza hay:
un momento para concentrarnos.
un momento para mover nuestro cuerpo.
un momento para escuchar.
un momento para expresarnos.
y un momento para disfrutar de la música.
La ciencia está empezando a revelar cómo estos momentos de hacer música pueden relacionarse con nuestra mente, nuestro cerebro y nuestro bienestar.
Por eso:
¿Por qué no volver a tocar un instrumento?
Aunque solo sean unos minutos dentro de un día ajetreado.
Regálate un momento para hacer música.
Lento & Vivace
Referencias científicas
- Rogers, F. & Metzler-Baddeley, C. (2024). The effects of musical instrument training on fluid intelligence and executive functions in healthy older adults: A systematic review and meta-analysis. Brain and Cognition, 175, 106137. DOI: 10.1016/j.bandc.2024.106137.
- Arafa, A., Teramoto, M., Maeda, S., et al. (2022). Playing a musical instrument and the risk of dementia among older adults: a systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies. BMC Neurology, 22, 395. DOI: 10.1186/s12883-022-02902-z.
- Kunikullaya, U. K., Pranjić, M., Rigby, A., et al. (2025). The molecular basis of music-induced neuroplasticity in humans: A systematic review. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 175, 106219. DOI: 10.1016/j.neubiorev.2025.106219.
- The role of music in promoting health and wellbeing: a systematic review and meta-analysis. European Journal of Public Health, 33(4), 738–747, 2023. DOI: 10.1093/eurpub/ckad063.
- Steinmacher, C. & Wöllner, C. (2026). Music making and wellbeing: A systematic review of methods, musical activities, and outcomes. Applied Psychology: Health and Well-Being, 18(4), e70191. DOI: 10.1111/aphw.70191.
Esta página no pretende garantizar efectos médicos, terapéuticos o preventivos. Los resultados presentados se basan en las condiciones, participantes y métodos de cada estudio científico.